La sismicidad en América Latina y el papel del seguro frente a los eventos catastróficos fueron analizados este jueves 6 de agosto durante el programa Seguroteca Radio, transmitido online desde Venezuela por IUS Radio y moderado por Pastor Ascanio Heres.
El espacio contó con la participación de Francisco Machado, expresidente de la Confederación Panamericana de Productores de Seguros (COPAPROSE), en representación de Venezuela; Elisabeth Vogt de Weber, expresidenta de COPAPROSE, por México; y Hugo Smith, miembro de la Junta Directiva de la Confederación, por Chile.
La conversación permitió contrastar las experiencias de tres países expuestos a la actividad sísmica y reflexionar sobre las acciones que pueden adoptarse para reducir las pérdidas humanas y materiales ante futuros eventos.
Venezuela: convertir una tragedia inesperada en aprendizaje
Francisco Machado resaltó la importancia de analizar el reciente terremoto ocurrido en Venezuela, un evento que tomó por sorpresa a buena parte de la población y que debe generar nuevas enseñanzas para el futuro.
Explicó que Venezuela dispone de un sistema de alertamiento mediante teléfonos celulares. Sin embargo, señaló que muchas personas desconocían su funcionamiento o no identificaron el mensaje como una advertencia sísmica, por lo que fueron pocas las que reaccionaron oportunamente.
Para Machado, esta experiencia evidencia que la tecnología, por sí sola, no es suficiente. Los sistemas de alerta deben estar acompañados por campañas de información, simulacros y procesos permanentes de educación que permitan a la ciudadanía reconocer las señales y actuar correctamente ante una emergencia.
Durante el programa también se informó que la Superintendencia de la Actividad Aseguradora de Venezuela solicitó a las compañías información relacionada con los siniestros atendidos y las indemnizaciones derivadas del terremoto. El moderador indicó que circulaban estimaciones preliminares y todavía no oficiales de aproximadamente 60,000 edificaciones afectadas.
Machado concluyó que compartir conocimientos con otros países latinoamericanos resulta fundamental para que Venezuela pueda aprender de sus experiencias, fortalecer su preparación y enfrentar en mejores condiciones un próximo evento sísmico.
México: educación, alertas tempranas y una amplia brecha de aseguramiento
Elisabeth Vogt de Weber señaló que México y Venezuela comparten la experiencia de convivir con la amenaza sísmica. Por esta razón, consideró especialmente valioso promover una cultura de prevención y protección entre la ciudadanía.
Durante su intervención informó que en México operan aproximadamente 104 aseguradoras, pero la penetración del seguro continúa siendo limitada. Según las cifras expuestas, solamente alrededor del 6.5 % de las viviendas tienen seguro voluntario y 14% por crédito hipotecario, requerido obligatoriamente por la entidad bancaria.
En el caso de las pequeñas y medianas empresas, la proporción asegurada se situaría cerca del 17 %, mientras que en el sector hotelero alcanzaría aproximadamente el 22 %. Vogt explicó que estos bajos niveles responden, entre otras razones, a que la cobertura contra terremotos no es obligatoria.
También señaló que solo el 14% de las personas cuenta con un seguro de vida privado, situación que refleja una importante brecha de protección y la necesidad de continuar impulsando la cultura aseguradora.
Uno de los principales avances de México ha sido el desarrollo de su sistema de alerta sísmica, fortalecido a partir del devastador terremoto de 1985. Dependiendo de la distancia entre el epicentro y las zonas urbanas, la advertencia puede ofrecer desde pocos segundos hasta alrededor de dos minutos para buscar resguardo o dirigirse a las áreas de seguridad. Desde 2025, México comenzó a incorporar el alertamiento masivo mediante telefonía celular, ampliando considerablemente su alcance.
Vogt destacó igualmente el trabajo coordinado por el Sistema Nacional de Protección Civil, junto con escuelas y organizaciones privadas, para realizar simulacros, difundir protocolos y enseñar a la población cómo debe reaccionar.
En su reflexión final recomendó efectuar inspecciones periódicas a las estructuras, reforzar las construcciones vulnerables, identificar previamente las zonas de seguridad y enseñar a las personas qué hacer antes, durante y después de un sismo.
“Son riesgos naturales sobre los cuales no tenemos control ni certeza de cuándo ocurrirán; por eso debemos trabajar en la prevención, la educación y el reforzamiento de las construcciones”, fue una de las principales ideas compartidas por la expresidenta de COPAPROSE.
Chile: normas de construcción y capacidad aseguradora
Hugo Smith explicó que los integrantes de la asociación chilena siguen con especial atención lo ocurrido en Venezuela, tanto para conocer el alcance de la tragedia como para identificar aprendizajes que permitan continuar mejorando la gestión del riesgo en Chile.
El representante chileno destacó que uno de los aspectos fundamentales es la existencia de normas de construcción adaptadas a la realidad sísmica de cada país. Señaló que la regulación chilena incorpora criterios similares a los utilizados en California y ha sido fortalecida después de cada gran terremoto.
Como referencia, recordó el terremoto y tsunami que afectó a Chile el 27 de febrero de 2010 y que alcanzó de magnitud 8,8 Richter. El desastre causó alrededor de 524 fallecimientos y pérdidas económicas estimadas en US$30,000 millones. A pesar de su magnitud, que afectó cerca de 10,000 edificios solo 4 colapsaron y una cantidad relativamente reducida de 50 edificios debieron posteriormente ser demolidos, lo que evidenció la importancia de las normas sismorresistentes y de su correcta aplicación.
Smith destacó igualmente la capacidad de respuesta del sector asegurador. El evento generó cerca de 220,000 denuncias de siniestros en un mes, una cifra extraordinaria frente a los aproximadamente 7,500 casos que normalmente podían atenderse durante un año.
Las pérdidas aseguradas se estimaron en aproximadamente US$8,000 millones. La experiencia también demostró el papel determinante del reaseguro internacional, que absorbió una parte sustancial de los daños y permitió preservar la estabilidad del mercado asegurador chileno. Las pérdidas asumidas por el total de las aseguradoras chilenas no superaron US$ 20 millones.
Según explicó Smith, el terremoto de 2010 representó para la industria aseguradora el equivalente a aproximadamente 5 – 6 años de recaudación de primas correspondientes a la cobertura de sismo.
En cuanto a la estructura del mercado, indicó que Chile cuenta con alrededor de 33 aseguradoras de vida y 32 compañías de seguros generales (patrimoniales). Asimismo, señaló que el mercado recauda anualmente unos US$16,280 millones en primas, de los cuales aproximadamente US$5,000 millones corresponden a seguros patrimoniales y de esos US$1,280 millones representan las primas de sismo.
Una agenda regional para fortalecer la resiliencia
Las intervenciones coincidieron en que América Latina debe abordar el riesgo sísmico mediante una estrategia integral que combine diferentes elementos:
- Normas de construcción actualizadas y ajustadas al nivel de exposición de cada territorio;
- Fiscalización efectiva del cumplimiento de esas normas;
- Inspección y reforzamiento de las edificaciones existentes;
- Sistemas de alerta temprana conocidos por la población;
- Educación, simulacros y protocolos permanentes de actuación;
- Registros ordenados y estadísticas confiables sobre daños y siniestros;
- Mayor acceso a coberturas de seguros y reaseguros para proteger a las familias, las empresas y las instituciones.
En su reflexión final, Hugo Smith señaló que, frente a la magnitud de los desafíos que enfrenta Venezuela, una de las prioridades a mediano plazo debería ser organizar adecuadamente la información sobre el riesgo sísmico y revisar las normas de construcción.
“Si la construcción no considera el riesgo sísmico, siempre se enfrentarán los mismos problemas y se pondrán muchas vidas en peligro”, advirtió.
El programa dejó como principal conclusión que los terremotos no pueden evitarse, pero sus consecuencias sí pueden reducirse. La experiencia de México y Chile demuestra que la educación, la prevención, las edificaciones resilientes y una adecuada protección aseguradora pueden salvar vidas, limitar los daños y acelerar la recuperación de las comunidades.
El intercambio promovido por Seguroteca Radio reafirmó también el valor de la cooperación entre los países de la región y del conocimiento compartido entre los miembros de COPAPROSE para construir mercados y sociedades más preparadas frente a los riesgos catastróficos.


